Entrevista a María Menéndez-Ponte

Cuando era una niña, María Menéndez-Ponte se sentía “un poco extraterrestre” rodeada de monjas, zonas de clausura y broncas. Llegó a pensar que “la cigüeña se había equivocado de planeta” porque, como a su personaje Pupi, todo le producía extrañeza. “Especialmente los adultos”, me confiesa durante la presentación de Primos SA, una nueva colección de SM llena de misterios, aventuras y amistad.

Gracias a los libros que leía cuando era pequeña, descubrió que había otros niños “loquinarios” como ella, con una imaginación desbordante y muchas ganas de embarcarse en nuevas aventuras que los mayores no terminaban de entender.

Vista de cerca, he de reconocer que parece una humana muy agradable, aunque irradia esa especie de magnetismo que solo tienen los buenos narradores y que traspasa también el papel de sus obras. Tiene más de 440 publicadas, así que no descarto que, tal y como ella sospechaba, provenga de otro planeta más creativo, lúcido y divertido que el nuestro. Porque… ¡qué difícil escribir tanto y hacerlo tan bien!

En todo caso, sea de aquí o de allá, no perdáis la ocasión de conocer un poquito mejor a María Menéndez-Ponte, una de las mejores escritoras de literatura infantil y juvenil que en esta entrevista comparte con nosotros grandes enseñanzas.

  • ¿Qué personaje de los que has creado te gusta más y por qué? Es muy complicado, es la pregunta del millón. Pupi ha sido muy importante: he escrito más de cien historias con él. ¡Y ahora estoy emocionada con los Primos! Pero el resto, vistos desde la distancia, también.
  • ¿Hay alguno que, por el contrario, te saque de quicio? En realidad, no. Los malos son malos, pero me hacen gracia o, al menos, intento entenderlos.
  • ¿Qué historia de las que has escrito te hubiera gustado protagonizar? Yo creo que todas. Siempre digo que me gusta hacer tantas cosas que necesitaría muchas vidas para poder abarcarlas todas, pero creo que mis libros y mis personajes me ayudan precisamente a eso: a tener vivencias únicas que, sin ellos, nunca habría tenido.
 

«He vivido mucho las adolescencias de mis hijos y de sus amigos. Por eso estoy tan dentro de ese mundo»

Foto de la entrevista con María Menéndez Ponte

#1 Si te parece, antes de empezar vamos a echar la vista atrás… A esa época en la que eras una niña: ¿te gustaba leer? ¿Cuáles eran tus libros favoritos?

No es solo que me gustara leer, es que leer era mi guía de vida. Yo me sentía como un extraterrestre. Como mi personaje Pupi me la cargaba todo el tiempo porque tengo una grandísima imaginación y estaba inventando historias todo el tiempo. Leer para mí fue un descubrimiento increíble: me di cuenta de que había otros niños como yo. Celia, de Elena Fortún, era igualita a mí: tenía una imaginación atómica y siempre estaba metida en líos, que era justo lo que me pasaba a mí.

También me sentía muy identificada con Guillerno Brown, otro loquinario total que me ayudó a entender que pertenecía al mundo de los libros. Así que, desde muy pequeña, me aferré a la lectura y no la solté. Hasta me hacía la enferma para no ir al colegio y poder seguir leyendo.

Leía todo. Con 8 años me llevé a casa del colegio La Tía Tula y ya me encantó. Pensé este libro sí que es de verdad. Y Dickens, por ejemplo, me acompañó en la niñez, en la preadolescencia y en la adolescencia. De hecho, yo creo que me marcó literariamente hablando porque mis libros juveniles tienen mucho de crecimiento personal: de personas que se enfrentan a dificultades en la vida y, al superarlas, maduran. También de adolescente leí mucho a Carmen Martín Gaite. Pero es que leía todo y, de hecho, releía mucho porque me quedaba sin libros nuevos para leer.

#2 ¿Qué otras cosas te gustaba hacer en tu tiempo libre?

El ballet y la gimnasia fueron importantísimos en mi infancia. Yo al principio iba a un colegio de monjas en el que no entendía nada: era una estudiante fatal porque no me interesaba nada, yo vivía en otro mundo. Tenía 30 compañeras y tenía una novela de cada una en la cabeza.

Mis padres me enviaron a un colegio interno en Madrid, que suena fatal pero en realidad me salvó la vida porque no tenía nada que ver con el otro: era muy creativo y avanzado para la época. Podías hacer ballet, gimnasia… y yo era muy buena en todo lo artístico. Empecé a entrenar mucho y conseguí ser campeona de España con 13 y 14 años.

Llegaba a las clases muy cansada, pero quizá por eso era capaz de atender y, en ese ambiente tan distinto, pasé de suspender a sacar matrícula de honor. Por eso yo en la adolescencia siempre recomiendo a los chavales hacer deporte, es una vía de escape y, además, te aporta mucha disciplina personal.

#3 Vas creciendo: vives en Santiago, en Nueva York, en Madrid… Tienes hijos, te licencias en Derecho y en Filología Hispánica. ¿Cuándo empiezas a escribir cuentos para niños y por qué?

Lo primero que publiqué fueron una serie de artículos de opinión en varios periódicos, cuando estaba estudiando Derecho. Luego yo me casé muy joven, con 20 años, y acabé la carrera con hijos. Siempre escribía para ellos, pero estaba en segundo plano: era un hobbie. Después vine a Madrid, me matriculé en Filología Hispánica y pasó algo que marcó un antes y un después en mi vida: mataron a mi padre.

Esas cosas tan duras ponen tu mundo patas arriba. Yo sentía tanto dolor que no podía dormir, así que empecé a escribir y escribir. No podía parar y, de alguna manera, me di cuenta de que eso era lo que yo quería hacer en la vida. No otras cosas: eso. Y me emperré.

#4 ¿Cómo recuerdas esos inicios? ¿Cómo fue el proceso de publicar los primeros libros?

Mandaba muchísimas cosas a las editoriales, pero me devolvían los textos. Después de haber enviado textos y textos, fui a SM a presentarles un proyecto musical que ya teníamos muy desarrollado y creo que se dieron cuenta de que yo era una persona muy creativa. Me encargaron una iniciativa musical muy chula primero y, después, me llamaron porque se les había caído una autora que tenía que escribir unos cuentos de osos y no le salían.

Me los encargaron a mí, aunque me avisaron de que solo tenía un día: me di cuenta de que esa era mi oportunidad, así que me puse con ellos por la mañana y los envié por la noche. Gustaron mucho y me encargaron siete libros más. Así empecé.

#5 Empiezas con libros para niños y sigues alternándolos con otros para jóvenes. ¿Cuándo empiezas a dirigirte a este tipo de público?

Fue una manera de crear mi propio libro de autoayuda o de necesidad vital. De repente, me encuentro con hijos adolescentes y concretamente con Álvaro, un niño que tiene la misma personalidad que Andrés, el protagonista de Nunca seré tu héroe. Obviamente, las tramas no tienen que ver con nosotros, pero la chispa de la historia sí.

#6 Precisamente Nunca seré tu héroe, tu primera novela juvenil, se convierte en Libro de Oro, lo que supone haber vendido más de 100.000 ejemplares.

Sí, ha sido y sigue siendo un éxito total. Cuando lo estaba escribiendo, hubo mucha gente que me quería quitar la idea de escribir para jóvenes y me decía que me lo iba a comer con patatas, pero fue un éxito desde el principio. En 2006 superó las 100.000 copias, me hacían ediciones de 20.000 en 20.000 porque no daban abasto, pero a día de hoy lleva vendidas muchísimas más. De hecho, en los encuentros y en los institutos siempre me dicen lo mismo: que es el libro para chavales que mejor les funciona y que cuando se enteran de que tiene segunda parte no quieren leer ningún otro. He recibido cartas de agradecimiento de chicos y de padres, hasta he organizado encuentros con ellos.

#7 Y, como dices, sacas una segunda y una tercera parte

Desde el principio los chavales me lo venían pidiendo porque es verdad que el final de Nunca seré tu héroe queda un poco abierto, aunque luego les explico por qué. Yo siempre les contestaba lo mismo: si viene el personaje a buscarme, lo haré. Y una noche de insomnio vino.

Cuando me levanté supe que tenía que escribir la segunda novela, pero estaba inmersa en otros libros y fui dejándolo pasar, hasta que cuando quise volver a él me di cuenta de que se había ido. Pero en un encuentro que tenía en Valencia, Andrés volvió.

Yo, que hablo con mis personajes, le dije: “Andrés, eres un plasta. Siempre vienes cuando no puedo escribir”. Pero entonces siguió insistiendo y a mi vuelta a Madrid escribí, del tirón, la segunda y la tercera parte de Nunca seré tu héroe.

Al final, yo he vivido mucho las adolescencias de mis hijos y de sus amigos, por eso estoy tan dentro de ese mundo. Muchos chicos me dicen algo que para mí es el mejor piropo que me pueden echar: “Esta novela es como si la hubiera escrito yo”.

#8 ¿Cómo es tu proceso creativo?

Para mí, la clave son los personajes. Ellos me abren muchísimas tramas que quizá no tengo previstas con anterioridad. O me las cierran, que también pasa. Es muy importante conocerles bien, que sean de carne y hueso, que pueda oír su voz interior y sepa identificar si es pesimista, divertida, etc.

Obviamente, la idea central la tengo en la cabeza. Pero no planifico detalladamente qué pasa en cada momento: mis personajes tienen libertad. Yo no soy Dios y no sé qué va a ocurrirles en determinadas circunstancias. Necesito que se enfrenten a ellas para entender cómo evolucionan.

#9 En 2007 ganas el Premio Cervantes y nace Pupi. ¿Qué suponen estos dos acontecimientos para ti?

La verdad es que cuando me dieron el premio pensé que se habían equivocado. Además, me llamaron por teléfono para preguntarme si lo aceptaba: ¡cómo no lo iba a aceptar! Me hizo mucha ilusión, claro.

En cuanto a Pupi, ha sido siempre muy especial. Cuando lo creé pensé que había creado a un personaje muy alejado de mí misma, pero poco a poco me di cuenta de que Pupi era como yo cuando era pequeña: ¡era mi alter ego! Muchas de las aventuras que vive él las he vivido yo en mi cabeza de niña, por eso creo que Pupi está tan vivo. ¡Es de carne y hueso!

He vivido momentos maravillosos gracias a él: niños emocionados que me preguntaban cosas monísimas, como qué religión practicaba, dónde estaba cuando yo iba a sus colegios… Venían niños pidiéndome que escribiera aventuras de Pupi para niños más mayores porque sus padres ya no les compraban la serie blanca. Por eso empezamos a escribir libros de Pupi para la serie azul.

Y, como para mí de pequeña, eran muy importantes las emociones, para Pupi también. Yo necesitaba entender cómo funcionaba aquel mecanismo y creo que con Pupi logramos hacerlas palpables, acercarlas a los niños.

Muchos padres de niños con autismo me escribieron, vinieron a verme… porque Pupi había ayudado mucho a sus hijos. El primer abrazo de un niño con autismo fue a Pupi. Como digo, me han pasado cosas maravillosas gracias a él.

#10 Terminamos hablando de Primos SA, la mejor agencia de detectives del mundo. ¿Qué hay de María Menéndez-Ponte en esta colección?

Mucho. En Primos SA aparecen dos de mis hijos, Verónica y Diego, junto a sus primos: Pablo, Javier y Natalia. La finca también existe porque era el lugar adonde íbamos cada fin de semana y cada Semana Santa cuando eran pequeños. La relación de uña y carne de los protagonistas era la que tenían mis hijos con sus primos, la casa embrujada está inspirada en un caserón que nosotros veíamos cuando íbamos a caballo. Estaba intacta por fuera y derruida por dentro, además de que a veces se oían ruidos, estaba la puerta abierta… Yo sabía que esa casa tenía que aparecer en alguna historia.

Y en esta colección hay mucho misterio, pero no solo misterio sino también enigmas y fenómenos paranormales que van a atrapar a los lectores. Además, son libros en los que los lectores aprenden muchas cosas y pueden hacer hasta sus propias huellas dactilares. Son muy completos y muy divertidos.

Muchísimas gracias, María. Ha sido un verdadero honor poder entrevistarte y pasar contigo este maravilloso rato, en el que tu sonrisa y, sobre todo, parte de tu energía se ha venido conmigo.

 

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