Entrevista con Paloma González Rubio

Ya os conté en mi cuenta de Instagram que João olía a mar. Y no lo decía solo porque la novela esté ambientada entre barcos, pueblos costeros y altamar. Ni siquiera porque plantee las grandes diferencias que encierran la vida en tierra y la vida en el mar, o porque haya despertado en mí la curiosidad y el deseo de navegar.

Para mí João huele a mar porque, al igual que la sal de esas aguas, se te adhiere a la piel. Han tenido que pasar varias semanas para desprenderme de sus personajes, sus tramas y, sobre todo, los dilemas morales que presenta en apenas 170 páginas. Excepcionalmente bien escritas, por cierto.

En esta entrevista su autora, Paloma González Rubio, me confiesa que quería escribir un libro inspirador. Y vaya si lo ha conseguido. Lo pienso yo e –imagino– todos los lectores que le han planteado si, de verdad, no cree que el libro debe ser leído también por adultos.

Desde luego, yo se lo estoy recomendando a todos aquellos que quieran iniciar una travesía interior. Aunque siempre les aviso: si no estáis habituados a navegar, puede que sintáis el estómago revuelto durante la lectura. ¡Tranquilos: es buena señal!

Conoce mejor a Paloma González Rubio

  • ¿Cuáles eran tus libros favoritos cuando eras una niña? Un volumen de los hermanos Grimm en el que había dos relatos que me gustaban mucho: La muerte madrina y Lluvia de estrellas.
  • ¿Y de adolescente? Antes no había tanta literatura para niños y jóvenes como ahora, así que leíamos los libros a los que teníamos acceso. Por eso creo que pasé de Los Cinco a la Tía Tula, que fue un libro que me marcó mucho, la verdad.
  • ¿A qué otros escritores de literatura infantil y juvenil admiras? Al que más admiro, sin ninguna duda, es a Alfredo Gómez Cerdá. También a todos los aurorianos y a César Mallorquí.

"Tuve que soltar mi lastre y aprender a vivir sin él para entender cómo podía ser la vida de João"

Portada del libro Joao, ganador del Premio Alandar 2019

#1 Vamos a empezar esta entrevista por el final: háblame de João. ¿Cuál es su historia?

João es un niño al que conocí cuando tenía cuatro años. Lo vi solo una vez: vivía en un barco con su madre, que estaba huyendo de la escolarización obligatoria, y se movía por la cubierta como un verdadero acróbata. Siempre pensé en cómo sería la vida de ese niño cuando creciera, tanto que la idea llevaba rondándome la cabeza más de doce años.

La historia en sí me fascinó y tener la oportunidad de reconstruir su vida en el barco me resultaba muy atractiva, pero tuve que esperar para poder escribir sobre ello. Hasta que no llegué al mar y empecé a navegar de verdad no me di cuenta de que la vida allí es completamente distinta a la que vivimos en tierra.

Tuve que soltar mi lastre y aprender a vivir sin él para entender cómo podía ser la vida de João. En un espacio tan reducido solo cabe lo que realmente necesitas: tienes que prescindir de todo lo superfluo. Entender y experimentar la vida así me hizo admirar aún más la historia de João y, por fin, pude darle forma.    

#2 Este chico es muy diferente a los adolescentes a los que va dirigida la novela

Para mí era muy importante recuperar la idea de la pureza precisamente porque ahora es prácticamente imposible encontrar a un adolescente de esa edad con el corazón tan puro y la mirada tan limpia. De alguna manera, creo que se ha perdido ese ideal de vida y yo quería recuperarlo. Por eso João me parecía un personaje tan atractivo: porque me permite contar una historia que demuestra cómo es un buen salvaje, cómo nos ve a nosotros y cómo le vemos nosotros a él.

#3 En este sentido, también hay críticas importantes al sistema dentro del libro…

João es responsable de sí mismo, pero también ejerce un rol importante dentro de la vida en común que tiene junto a su madre porque la familia en el barco funciona como una comunidad. Su conocimiento está ligado a su supervivencia, así que sí hay una crítica importante hacia la educación que estamos dando en tierra: a los niños se los protege y no se les da nunca una responsabilidad en su vida.

Miguel, hasta que no ve cómo se mueve João por el barco, es incapaz de prepararse él solo el desayuno. Depende de su madre, que es quien se lo prepara. Y este comportamiento se ha normalizado en nuestra sociedad. También el hecho de que haya verjas en los institutos.

#4 Belem quiere proteger a João de sistema, pero también le impone sus normas y su estilo de vida…

Los personajes del libro han crecido solos, pero Belem es una persona que ha vivido dentro del sistema, ha comprobado lo cruel que puede llegar a ser y no quiere que los valores de su hijo se vean contaminados. Por eso elige esa forma de vida. Son solo las circunstancias del encuentro las que la animan a tener ese pequeño contacto con la vida en tierra.

Hace relativamente poco ha saltado a la prensa el caso de unas madres que no han querido escolarizar a sus hijos y han huido hacia lugares de difícil acceso para protegerlos de la escolarización obligatoria y, en general, del sistema. Para eso, claro, les están imponiendo el suyo.

#5 ¿De verdad João es un libro para adolescentes?

Muchas personas me han confesado que creen que es también un libro para adultos. Yo creo que cada lector se quedará con unas cosas o con otras. Lo que sí pienso es que hay varios conceptos que permanecen en cualquiera de ellos: la idea del lastre, que está presente en todo el libro desde diferentes puntos de vista, y el mal de tierra, que reflexiona sobre cómo el que fracasa dentro de nuestro sistema es expulsado de él.

Precisamente hay un capítulo que se titula Mal de tierra y que explica todo esto. Miguel le enseña el instituto a João, le habla de las verjas, de la vigilancia, de cómo se expulsa a aquellos que compran droga… Él se sorprende muchísimo y le pregunta: ¿cuando alguien necesita ayuda se les da la espalda? No lo puede entender porque no tiene ninguna lógica.

El libro, asimismo, es una historia de amor y de amistad. Yo buscaba, sobre todo, crear una historia inspiradora, un libro capaz de inspirar a los demás. No quería tener el control total de la trama y de los personajes, sino plantear preguntas que se queden en los lectores después de terminar el libro.

#6 ¿Cómo fue el proceso creativo de esta novela?

En este libro hay varias historias de mar que he presenciado y que, de alguna manera, me han inspirado de cara a crear esta historia. Ya te he contado que a João lo conocí cuando tenía cuatro años, pero también vi cómo un padre ridiculizaba a su hijo, que iba nadando detrás de la embarcación con un motor fueraborda, que es lo más peligroso que puede haber.

Esa historia me horrorizó tanto que se me quedó ahí. Escribí un relato, pero lo aparqué porque sabía que tenía que encontrarse con otra cosa. A medida que iba pasando el tiempo, me di cuenta de que esos dos niños, el que vivía en el barco y el que nadaba, tenían que encontrarse. Pero no terminaban de encajar las piezas, hasta el verano pasado.

A mí me gusta mucho la música: desde la ópera hasta la música clásica, pero también el rock. Y Fito y los Fitipaldi, que tienen un directo buenísimo, me parecen unos músicos fantásticos. Mi marido me llevó el año pasado al concierto que dieron en Madrid, en el antiguo Palacio de los Deportes y, cuando escuché la canción de Rojitas las orejas, tuve claro lo que faltaba: Inés.

A partir de esa canción, el concierto terminó para mí. Empecé a dar forma a la novela en mi cabeza, tanto que esa noche, cuando llegué a casa, estaba totalmente armada: ya solo quedaba ponerme a escribir y redactarla.

#7 Y, con ella, ganas el Premio Alandar 2019 de Edelvives. ¿Qué significa para ti este galardón?

Me llevé una grandísima alegría, por supuesto, pero no tengo la sensación de haber conseguido una meta, sino más bien un pistoletazo de salida. El premio me está permitiendo tener un feedback muy rápido de los lectores y también me ha dado la oportunidad de hablar con el jurado: es un verdadero privilegio que lectores tan experimentados saquen jugo a tu novela y puedas generar un diálogo con ellos. Es tremendamente enriquecedor.

Por otro lado, estoy muy contenta de haber coincidido otra vez con Edelvives. Mi primera incursión publicada en literatura infantil y juvenil fue con ellos, a través de Aurora o nunca. Me sentí muy arropada por ellos, así que volver a vivir una travesía con esta editorial me hace mucha ilusión.

#8 Aurora o nunca es una obra escrita por diez autores que ha recibido grandes elogios y galardones. ¿Cómo y por qué te embarcaste en este proyecto?

Ellos ya habían creado la comunidad de Aurora y habían hecho un primer intento con el que no estaban satisfechos porque, claro, son autores muy exigentes. Como yo he trabajado muchos años como editora y mantengo mucha amistad con Alfredo Gómez Cerdá, les propuso al resto enviarme el manuscrito para que les diera mi opinión.

El proyecto me pareció fascinante, así que hice un informe exhaustivo sobre el texto que me habían dejado leer y se lo envié. Tiraron abajo todo lo que llevaban escrito y empezaron de cero. En ese volver a empezar, como todos habían leído el informe, me preguntaron si quería incorporarme como autora para también aportar mi experiencia como editora.

¡Fue increíble y muy enriquecedor! El proceso de escritura resultó muy divertido, aunque también muy extraño: cuando tú escribes solo tienes la historia en la cabeza, sabes hacia dónde vas… Pero allí éramos diez personas, con diez historias distintas. Así que cuando tú recibías el relato del escritor anterior… ¡tu idea ya no tenía ningún sentido! Porque allí no había directrices: solo teníamos claro desde el principio la historia del naufragio y la culpa que se sedimenta en Aurora y que lastra a sus habitantes, nada más.

#9 De nuevo, el mar. ¿Por qué es tan importante para ti?

Imagino que será porque me pesa la vida en tierra. El mar es una experiencia que te pone en contacto contigo: en tierra vives rodeado de muchas servidumbres y en mar la única servidumbre que tienes es mantenerte con vida.

#10 No solo escribes literatura para jóvenes, también tienes publicados libros para adultos. ¿En qué se diferencias unos y otros?

Para mí, el proceso es distinto. Por el tipo de narrativa de adultos que me gusta y que suelo escribir, con los adultos uso la lupa: voy de una panorámica general al análisis, casi a la disección, de algo particular.

Sin embargo, cuando me enfrento a la literatura juvenil, la óptica es totalmente la contraria: uso el telescopio porque voy de lo pequeño a lo grande. De alguna manera quiero demostrar que lo que tú vives es extrapolable a más gente.

Disfruto mucho tanto escribiendo para jóvenes como para adultos. Ahora ya me doy cuenta de que hay historias que se prestan más a un proceso que a otro.

 

Muchísimas gracias, Paloma. Ha sido un verdadero honor poder entrevistarte y pasar contigo este maravilloso rato, en el que he aprendido muchísimo sobre el mal de tierra y la escritura. Espero verte muy pronto.

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