Entrevista a Pablo Albo

Pablo Algo, escritor para niños y cuentacuentos

La primera entrevista del año tenía que ser con él, con Pablo Albo, uno de mis escritores de literatura infantil favoritos, de los que para mí están en otra dimensión. De los que hacen cuentos que me siguen gustando con 31 años, de los que me hacen reencontrarme con la niña que fui y olvidarme un poco de todo lo que hay alrededor.

Tuve la suerte de hacerle estas preguntas en persona, cuando vino a Madrid a presentar su último libro, Erizo y conejo descubren la lluvia (Nube Ocho) y, de alguna manera, llevo rumiando sus palabras desde entonces.

De hecho, he tardado mucho en publicar la entrevista, muchísimo diría yo. Por picos de trabajo, cuestiones personales y también porque, de alguna manera, sigo dándole vueltas a todo lo que me contó. Creo que después, cuando la hayáis leído al completo, me entenderéis mejor.

Y es que esta es una entrevista para descubrir a uno de los mejores autores de los últimos años, que por suerte tiene más de 50 libros publicados con los que disfrutar, reír (sobre todo reír) y llorar.

Algunos libros de Pablo Albo

*** Como siempre, te recomiendo que acudas a librerías de barrio que tengan sección infantil. Seguro que lo tienen y, si no, te lo pueden conseguir en muy poco tiempo. Si, por cualquier razón, prefieres comprar en Internet, puedes utilizar este enlace de afiliados de Amazon. A ti el libro te costará lo mismo y a mí me darán una pequeñísima comisión, con la que podré seguir manteniendo activo este proyecto. ¡Gracias por anticipado!

Pero también es una entrevista para reflexionar. ¿Nos equivocamos los padres al plantear el tema de la lectura? ¿Nos centramos demasiado en enseñar y no en disfrutar? ¿Estamos a tiempo de cambiar?

Y es que cada vez hay más libros para… y menos libros por… En eso estoy de acuerdo con él.  ¿Por qué? ¿Tenemos en nuestras estanterías de adultos más libros de narrativa o de ensayo? ¿De novela o de desarrollo personal?

Creo que, con sus palabras, Pablo quiere hacernos pensar: quizá los padres a los que nos encanta leer y tenemos muchos libros surtimos a nuestros peques con diferentes títulos, unos para trabajar cosas y otros, los más, para disfrutar. Para que ellos disfruten, se entiende. Y entonces hay que plantearse: ¿con qué disfrutan los niños?

Cuanta pregunta, ¿verdad? Seguid leyendo y os surgirán más. De momento os dejo con una charla de Pablo para que le conozcáis mejor y, de paso, arranquéis este miércoles con unas risas.

Pablo Albo, escritor infantil

  • ¿Qué historias de las que has escrito te hubiera gustado protagonizar?

Yo creo que un poco todas porque, como escribo por placer, suelo hacer cosas que me gustan y que me gustaría protagonizar. Incluso los libros más tristes, como Inés Azul, no solo los de risa y cachondeo. Las experiencias tristes también están bien.

#1 Siempre me gusta comenzar echando la vista hacia atrás, hacia esa época en la que Pablo Albo todavía era un niño: ¿te gustaba leer? ¿Quién te introdujo en el mundo de la literatura?

Me gustaba mucho leer y yo creo que parte de la culpa de mi afición la tenía el bibliobús, que llegaba a mi barrio cada quince días, un lunes sí y un lunes no, y era el acontecimiento de la semana. Allí íbamos todos los chiquillos, que salíamos a las cinco del colegio y queríamos ser de los primeros en la fila porque había pocos cómics y el primero que llegaba se los llevaba. A mí como, de pequeño, era enfermo y debilucho, siempre me tocaban los libros aburridos y por eso yo creo que mi visión de la literatura es un poco diferente.

#2 ¿Y hay alguno de esos libros aburridos que, de alguna manera, te marcara de manera especial?

Sí, claro que sí. Me acuerdo mucho de El museo de los sueños, de Joan Manuel Gisbert, El hombrecito de papel, de Fernando Alonso, Veva, de Carmen Kurtz… Y luego también lo que leía todo el mundo: Los Siete Secretos, de Enid Blyton, por ejemplo. Empecé a leer por lo que te comentaba del bibliobús, pero también porque en mi casa había un ambiente propicio para la lectura: mis padres no me obligaban, ni siquiera fomentaban que yo leyera, pero se pensaba en la lectura como algo bueno, así que siento que el camino ya lo tenía hecho.

Pablo Albo, autor de Erizo y Conejo.

#3 ¿Qué fue antes: el Pablo escritor o el Pablo cuentista?

No te sabría decir porque desde siempre me ha gustado escribir, desde muy pequeño tenía mi libretita donde escribía cosas, pero realmente todo se potenció cuando empecé a narrar de viva voz. A partir de ese momento, empecé a escribir cuentos para después narrarlos y también me salían otros que, aunque veía que la historia no era para contarla, me gustaban y se quedaban conmigo. Desde el principio las ideas se van decantando: este para contar, este para libro, este para las dos… y así. La sopa quema lo cuento mucho y también 37 tortugas o Lejos, que durante mucho tiempo fue el único cuento que narraba tanto a niños como a adultos.

#4 ¿Qué es lo que más te gusta de este oficio?

De contar me gusta todo, como pasa con el cerdo… ¡hasta los andares del narrar me gustan! A mí narrar me da la vida: yo siempre he sido muy payasete y, desde que imité a Gila en el festival de fin de curso de Séptimo, supe que ese era mi destino. Cuando empecé a narrar sentí que todo encajaba, aunque la verdad es que nunca pensé que fuera a ser mi trabajo: comenzó como un hobbie, pero después se fue sobredimensionando y lo es. Me gusta todo porque implica ser creativo desde el principio y, además, es algo bastante peligroso porque, si te sale mal, te puedes quedar con el ánimo muy tocado.

#5 ¿En estos años han cambiado mucho los niños a los que cuentas?

Yo no creo que los niños hayan cambiado tanto, lo que sí ha cambiado es la edad a la que los padres llevan a sus hijos a los cuentacuentos. Ahora es raro encontrar a niños de siete años, de seis ya escasean porque se ha ido bajando la edad paulatinamente y es un proceso que no se ha detenido: narración para el embarazo ya se hace y, a este paso, vamos a hacer narración en el coito porque parece que no tiene fin este descenso en la edad. Y no es que los niños de uno, dos o tres años no sirvan para escuchar cuentos, es que necesitan un formato especial pensado en ellos. Y yo ese formato no lo trabajo: yo uso solo la palabra y, por eso, necesito que sepan hablar y que tengan cierto dominio del lenguaje.

Por eso siempre digo que me dirijo a niños de a partir de cinco años, me adapto a los más pequeños, pero necesito que sepan hablar. Y cuesta encontrar niños de estas edades porque, de alguna manera, ahora una actividad infantil se traduce por una actividad para niños de tres años. Hemos abandonado a los niños: se ha bebecificado todo. Los padres tienen tanta ansia de llevarles a todo cuando son bebés que, a partir de los cinco o seis años, están hasta las narices y es una pena. Porque un niño de tres años… no puedes pretender que acuda a un espectáculo de una hora en el que tiene que estar sentado, es malo para él. Y encima el problema es que cuando haces estas cosas, que van en contra de su naturaleza, consigues que cuando tengan seis no quieran ir. Es más, si va el de seis y ve que el resto de niños tienen tres… piensa… esto es para bebés y no quiere volver.

En esta dinámica empezamos hace ya unos cuantos años y ahora estamos viendo las consecuencias…

#6 Personalmente yo tengo la sensación de que, de alguna manera, les adelantamos la edad para todo: para ir a cuentacuentos quizá, pero también para presentarles determinados libros que nos gustan a nosotros, pero que no son para ellos…

Se ve la infancia como una enfermedad: se adultifica al niño totalmente. Hay padres que presumen de que sus niños han leído el Quijote con cinco años, cuando lo que deberían es avergonzarse… ¿Ha leído Sapo y Sepo, que es lo guay para su edad? Pues si no lo ha leído, para qué va a leer el Quijote, qué necesidad… Pero parece que es mejor, que ya es mayor. Y no nos damos cuenta de que para el niño lo guay es que sea niño… no mayor.

Y pasa con todo, ¿eh? Con los libros, con la literatura en general… se les intenta enseñar o cambiar, no se les fomenta que disfruten de la edad que tienen, que sean niños de su edad, no de dos o tres o cuatro años más… Y ahora todos los libros sirven para enseñarles algo, para ayudarles a algo… y para mí los únicos libros que sirven son los que no sirven para nada.

#7 ¿Ni siquiera para fomentar el hábito lector?

Cuando tienen un fin muy claro yo creo que ni siquiera cumplen con la función que dicen que cumplen porque… los niños no son tontos, ¿eh? Y crear el hábito lector con libros así lo veo engañoso porque la única manera de generar un hábito lector es a través del placer e insisto: los niños no son tontos y saben perfectamente que les estás leyendo un libro para que miren antes de cruzar la calle, para dar las gracias o para cualquier otra cosa que parece que es muy bueno que le inculquemos a nuestros niños.

Yo creo que los libros que potencian el hábito lector y las ganas de leer son los que hacen que el niño disfrute de ser niños. Esos libros en los que el niño se ve reflejado de verdad, a lo mejor haciendo barbaridades, a lo mejor reventando ciudades a pedos o haciendo cualquier cosa que en la realidad nunca haría pero que tiene esa proyección en su universo imaginario. No un libro que lo haga más bueno o más educado porque eso a él como persona no le interesa.

#8 ¿Y qué piensas de los libros que les ayudan a identificar emociones?

Eso es la barbaridad más grande del mundo, yo creo que será denunciado por la ONU en los próximos años. Los libros son para otra cosa. Es que, de verdad, antes de que hayan sentido las emociones se las queremos ordenar. Yo creo que los niños tienen que vivir el caos y el desconcierto, y sin embargo ahora parece que de lo que se trata es de ordenar ese caos y ese desconcierto hasta el punto de que, cuando un niño sienta algo, tiene que saber de color es como metáfora. Y yo creo que la literatura te hace sentir emociones, no comprenderlas. Te hace ver algo que tú sientes fuera de ti, pero no necesariamente para comprenderlo, sino para compartirlo, para verlo desde fuera… pero sin un afán explicativo… Así que me parece un tipo de literatura muy dañina, muy peligrosa…

#9 ¿No crees que, de alguna manera, los libros pueden servirnos de apoyo a los padres para hablar con nuestros hijos sobre determinados temas? Igual que tú y yo, si leemos un mismo libro, podemos comentar qué nos ha parecido la trama o el comportamiento de un personaje…

Si eso no está mal, pero está todo tan descompensado hacia allí… A lo mejor yo me radicalizo para compensar y que el barco no se hunda. Por eso me pongo en el otro extremo. Si está claro que, si no comes, mejor que te entretengan contándote una historia que dándote una colleja… Pero hay que entender que las historias no se crean para distraerte mientras tú comes… Que no se nos olvide que la esencia de la literatura es el placer, no solo como diversión, sino también de las experiencias intensas o tristes. De algo que te sobrecoge, que te toca…

Para mí es como cualquier otro arte: ¿tú te imaginas diciendo qué vamos a trabajar después de escuchar la novena sinfonía de Beethoven? Pues no: sobrecógete, embelésate… Y esa es mi intención con la literatura.

#10 Venga, vamos a ella: háblame de los primeros cuentos que escribiste

Yo empecé escribiendo para adultos, de hecho me costó mucho empezar a contar cuentos para niños porque, de alguna manera, yo odiaba la literatura infantil. Me parecía una cosa horrible, muy ñoña… Pero Juan Vera, el que era bibliotecario de Elda (Alicante) por entonces, nos dijo a mí y a otros amigos venid conmigo y, claro, me quedé sobrecogido con los buenos libros infantiles que él conocía.

Supongo que le pasa a mucha gente porque la mayoría de lo que se publica es basura radiactiva, pero los buenos libros son muy buenos.

#11 Recomiéndanos algunos:

Acabo de leer ahora uno que se llama El Pato, el lobo y el ratón (Editorial Juventud) que me ha encantado. Otros que me gustan mucho son El Pato y la muerte (Barbara Fiore), Emigrantes (Barbara Fiore), El rapto del príncipe margarina (Océano Travesía), Historia de todos (A buen paso)… Hay tantos, de verdad…

#12 Entonces pasas de odiar la literatura infantil a tener más de 50 libros infantiles publicados y muchos galardones, entre ellos, varios Premios Lazarillo. ¿Qué significan para ti?

Al principio eran más importantes, pero luego me di cuenta de que no siempre los mejores libros son los premiados. Pero, bueno, son bonitos. Me animaron mucho a escribir y por lo menos me demostraron que lo yo escribía le interesaba a las personas.

#13 ¿Cómo escribes? ¿Cómo es tu proceso?

Caótico, muy caótico. No tengo hábitos, ni métodos, ni nada… Hay rachas que escribo prácticamente a diario y otras que no. Me gusta escribir en sitios tranquilos, me gusta ir a la playa… Buena parte de mis libros los escribí ahí, frente al mar, pero ahora que vivo más en el interior me voy a una montaña tranquila y escribo lo primero que se me ocurre, lo que se me pasa por la cabeza…

Luego, digamos, voy a una segunda fase en la que escribo a ordenador las historias o la locura que tengo recogidas en mi libreta. Siempre digo que soy como el sabio y el loco: el loco escribe en la libreta y al sabio le toca ordenar.

#14 ¿El sabio corrige mucho?

Traduce, más bien. Traduce lo que dice el loco para que las personas normales lo podamos entender. Si se pasa… queda un libro serio que no tiene gracia porque diría cosas que todo el mundo ya sabe. Pero es que al loco en bruto no lo podemos entender. El sabio entiende al loco y entiende a las personas, así que consigue que las personas entiendan lo que dice el loco. 

#15 Por último, cuéntanos: ¿tienes algún cuento pendiente de publicar?

Ahora mismo estoy escribiendo uno que cuenta la historia de los padres de un amigo, una historia muy loca y muy surrealista de dos abuelos. Y siempre tengo muchas cosas a medias. También está pendiente de publicar mi historia más loca, con A buen paso claro, que se llama Va la vaca. Y La abominable nube tóxica también saldrá.

 

Muchas gracias, Pablo. Fue un placer poder charlar un ratito contigo y me quedé con ganas de verte contar. En cuanto Adrián cumpla cinco, dentro de unos meses, ¡allí estaremos los dos!